jueves, 7 de noviembre de 2013

lamento lo de mi pequeña pili...

Recuerdo de chico que un miembro más de la familia que llego de mui pequeña, de color caramelo con hocico casi oscuro, al colocarle nombre la verdad no recuerdo quien lo decidió pero la llamamos “pili” una bella perra que creció y envejeció en casa, aún recuerdo esos ojos llorosos y cansados, aquella pili que junto a ella vivimos momentos grandiosos de alegría y por qué no decir de maltratos que propiciábamos por pura travesura o cosas de chiquillos inmaduros. Al pasar los años ya no podía casi caminar, cada vez que me acercaba en la esquina de la azotea donde injustamente llego a parar por su edad, movía su cola como saludando y agradeciendo al visita. El dia de ayer en una visita a mi amiga recordé aquella perrita que e acompaño por varios años y lamento mucho el fin que tuvo, y me responsabilizo por mi ignorancia y desconocimiento por haber entregado a mi pequeña pili a un vecino, estudiante de veterinaria para según el ayudarla como parte de sus clases, se la llevó una tarde y nunca supe más de ella, al crecer y pasar casi 10 años en una conversación sobre qué es lo que hacían los estudiantes de veterinaria con los animales me sentí tan mal y responsable directo de este sufrimiento que seguro tuvo mi pequeña pili, nunca me perdonare aquello. Si existe perdón desde aquel ser vivo se lo pediría. Siento mucho como termino mi pequeña pili…

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